lunes, 24 de agosto de 2026

SALIR EN BUSCA


    “Natanael le replicó: ‘¿De Nazaret puede salir algo bueno?’. Felipe le contestó: ‘Ven y verás’. Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: ‘Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño’. Natanael le contesta: ‘¿De qué me conoces?’. Jesús le responde: ‘Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi’” (Jn 1,46-48).


    Hoy celebra la Iglesia la fiesta de san Bartolomé apóstol, a quien una tradición muy antigua identifica con Natanael, el discípulo del que nos habla el evangelio de san Juan. Natanael desconfía de las palabras de Felipe. Le cuesta creer que de una aldea tan pequeña e insignificante como Nazaret pueda venir aquel de quien escribieron Moisés y los profetas. Felipe no discute con él ni trata de convencerlo mediante largos razonamientos. Solamente le dice: “VEN y verás”. La respuesta a sus dudas no se encuentra en una explicación, sino en ponerse en camino y acercarse personalmente a Jesús.


    Natanael podría haberse quedado bajo la higuera, instalado en sus prejuicios y seguridades. Sin embargo, acepta levantarse y seguir a Felipe. Y al llegar descubre que Jesús ya lo conocía, que lo había visto antes de que nadie lo llamara. Natanael sale buscando respuestas y se encuentra con una mirada que alcanza lo más profundo de su corazón. Aquel pequeño paso transforma su vida: quien dudaba de que pudiera salir algo bueno de Nazaret termina confesando a Jesús como Hijo de Dios y Rey de Israel.


    Algo semejante sucedió con los Magos de Oriente. Vieron aparecer una estrella y se pusieron en camino, abandonando su tierra y sus comodidades para buscar al Rey que acababa de nacer. Herodes, en cambio, no salió de su palacio. Consultó a los sacerdotes y escribas, obtuvo de ellos la información necesaria y envió a los Magos a Belén, pidiéndoles que regresaran para contarle cuanto hubieran averiguado acerca del niño. Lo supo todo, pero no dio un solo paso para encontrarse con él.


    ¿Qué habría sucedido si Herodes hubiera salido también de su palacio? Si hubiera seguido a los Magos, tal vez, al encontrarse ante el niño, se habría arrodillado, habría besado sus piececitos y su corazón endurecido habría quedado transformado. Pero prefirió proteger su poder, aferrarse a su trono y contemplar desde lejos lo que estaba sucediendo. Los Magos salieron y encontraron a Jesús; Natanael salió y encontró a Jesús. Herodes permaneció encerrado y solamente encontró sus propios miedos.


    También nosotros podemos saber muchas cosas acerca de Cristo y, sin embargo, permanecer lejos de él. Podemos escuchar su Palabra, conocer el camino y hasta indicárselo a otros, como hicieron los escribas de Jerusalén, sin decidirnos a recorrerlo. La fe comienza verdaderamente cuando aceptamos la invitación de Felipe: “VEN y verás”; cuando salimos de nuestros prejuicios, de nuestras comodidades y de todo aquello que nos mantiene encerrados, y nos ponemos en camino hacia Jesús.


    Señor Jesús, danos la valentía de salir. Que no permanezcamos encerrados en nuestros palacios ni inmóviles bajo nuestras higueras. Haz que sigamos la estrella y aceptemos la invitación de quienes nos conducen hasta ti. Queremos acercarnos, dejarnos mirar por ti y descubrir que, mucho antes de que comenzáramos a buscarte, Tú ya nos habías visto y nos estabas esperando. Amén.

No hay comentarios:

Publicar un comentario