domingo, 23 de agosto de 2026

CUESTIÓN DE PERSPECTIVA


    Se atribuye a Charles Chaplin una frase llena de ingenio y sabiduría: “La vida es una tragedia vista de cerca, pero una comedia vista desde lejos”. La cercanía de los acontecimientos, su inmediatez, hace que muchas veces nos parezcan más graves de lo que realmente son. Lo que hoy nos preocupa, ocupa todo el horizonte, no nos permite ver más allá y se nos presenta como algo sin solución. Sin embargo, el paso del tiempo cura muchas heridas, reduce la importancia de bastantes problemas y nos permite contemplar con mayor serenidad aquello que, mientras lo estábamos viviendo, nos parecía insoportable.


    Pero hay dolores que no desaparecen simplemente con el tiempo. Hay pérdidas, enfermedades, abandonos y fracasos que dejan en nosotros una huella profunda. Y es precisamente en esas situaciones cuando suelen caer las máscaras. Mientras todo marcha bien podemos mantener las apariencias, fingir que somos fuertes y vivir aferrados a muchas seguridades. El sufrimiento, en cambio, nos hace sentir desamparados, débiles e impotentes, y nos obliga a reconocer quiénes somos, qué amamos verdaderamente y dónde hemos puesto nuestra esperanza.


    El dolor revela también la verdad de quienes nos rodean. Nos permite descubrir quién permanece a nuestro lado cuando ya no podemos ofrecer nada, quién sabe acompañarnos sin necesidad de dar explicaciones y quién se aleja cuando dejamos de resultarle útiles o agradables. Pero, sobre todo, el sufrimiento nos sitúa en la verdad ante Dios. Entonces la oración deja de ser una costumbre o un conjunto de palabras aprendidas y se convierte en súplica, en grito, en abandono o, muchas veces, simplemente en silencio.


    El sufrimiento no nos hace mejores por sí solo. Puede incluso encerrarnos en la amargura. Pero, cuando dejamos que Cristo se acerque y toque nuestras heridas, puede convertirse en un lugar de encuentro con Él. Dios no contempla nuestro dolor desde lejos. En Jesús crucificado ha entrado en él y lo ha llenado con su presencia. El paso del tiempo nos ayuda a comprender muchas cosas. La fe nos permite descubrir que, aun en los momentos más difíciles, Dios permanece a nuestro lado.


    Señor Jesús, sostennos cuando nuestras fuerzas flaqueen. Haznos descubrir que, incluso en las horas más difíciles, permaneces junto a nosotros y nunca dejas de conducirnos hacia la luz. Amén.

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