“Habéis oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos” (Mt. 5,43-45).
Jesús nos pide hoy una de las cosas más difíciles del Evangelio: amar a los enemigos y rezar por quienes nos hacen daño. No se trata de sentir simpatía por ellos ni de justificar el mal que puedan haber cometido. Se trata de negarnos a responder al odio con odio, a la ofensa con venganza, a la dureza con más dureza.
La razón que da Jesús es sorprendente. Dios hace salir el sol sobre malos y buenos y envía la lluvia sobre justos e injustos. El Padre no deja de amar porque nosotros dejemos de ser dignos de ser amados. Su amor es más grande que nuestros méritos y más fuerte que nuestros pecados. Cuando rezamos por quienes nos han herido, comenzamos a mirar con los ojos de Dios y a participar de su misma misericordia.
Quizá nunca nos parezcamos tanto a nuestro Padre celestial como cuando somos capaces de bendecir en lugar de maldecir, de perdonar en lugar de guardar rencor y de pedir el bien para quienes no nos desean el bien. Ese amor parece imposible, pero precisamente por eso es un amor que viene de Dios.
Señor Jesús, enséñame a amar como Tú amas. Arranca de mi corazón el resentimiento y la amargura. Haz que pueda rezar sinceramente por quienes me han herido y que aprenda a derramar sobre todos un poco de la misericordia que cada día recibo de ti. Amén.
Qué alegría poner la radio y escucharle de nuevo !
ResponderEliminarOtros años nos quedamos "huérfanos" dos semanas por vacaciones. Esta vez ha sido mas largo. Leo hoy que ha estado enfermo. Y yo pensando que estaba de turismo. . .
Cuídese y baje el ritmo. Si la emisión se reduce a tres dias por semana, o a uno, lo entenderemos.
Le queremos. Apreciamos mucho sus comentarios, oraciones y escritos.
Guardo decenas de sus podcast. Los escritos están bien, pero el énfasis que pone en sus intervenciones hace que penetren mucho más.
Un abrazo
Muchísimas gracias. Es muy reconfortante saber que el esfuerzo por hacer llegar la Palabra de Dios a tantos lugares no queda sin fruto. Continuaremos con el micrófono y el teclado del ordenador como herramientas de trabajo diario. Un fuerte abrazo y mi bendición,
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